SINOPSIS

Celina LLan Llán creció a la usanza de su pueblo kawésqar hasta que fue trasplantada a Punta Arenas. Hoy lidera a su comunidad en la lucha por la restitución de la isla Englefield, en el seno Skyring, donde vivieron ella y sus antepasados.

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RESEÑA

Celina Llan Llán: “estamos trabajando bastante para que nuestra cultura no muera”

Celina Llan Llan es de esas mujeres con las que se crece pensando que son personajes de ficción, luchadora, madre, pintora, dirigente Kawésqar, que tiene por principal bandera el mantener con vida su cultura, esa que su madre, Rosa Catalán, le transmitió desde su infancia.

Celina Llan Llan nació y vivió su cultura, como ella misma cuenta, anduvo en chalupa y conoció la vida del nómade canoero. Los Kawésqar fueron un pueblo que vivió en el estrecho de Magallanes, navegando por su corrientes, cazando lobos marinos y siendo nómades, con una profunda conexión con la naturaleza.

El pueblo de Celina fue uno de aquellos que se les exterminó a punta de balazos y de misiones evangelizadores, se les prohibió practicar su cultura, su lengua, sus costumbres y sobre todo, una de aquellas cosas que para Celina, resulta sobre todo dolorosas, navegar en aquel mar que era parte de su vida cotidiana. “Nuestros lugares ancestrales son casi toda la zona de la región de Magallanes; como somos nómades canoeros, somos nacidos por diferentes lados. Andábamos de un lugar a otro, donde nos tocaba nacer era el lugar de uno, como su raíz, su cuna. Uno ansía volver a esos lugares”, cuenta Celina.

Pero Celina no solo vivió su cultura, sino que también el ocaso de ella. Cuando la familia de Celina dejó la vida nómade se estableció en la estancia llamada Las Coles, en un pequeño rancho que su padre obtuvo a cambio de trabajarle al estanciero, ahí fue cuando en esas misiones evangelizadoras fue separada de sus padres: “Teníamos en ese entonces un ranchito, hace poco que habíamos dejado de usar los At (tienda tradicional Kawésqar), entonces llegan las monjitas y nos llevan al hogar. Yo no entendía mucho cuál fue la forma en que nos sacaron; mi mamá y mi papá decían que era para que nosotros aprendamos a estudiar, para que seamos personas más dignas, porque a nosotros realmente se nos miraba como animalitos”.

Su vida en el hogar de niños, donde se le prohibió hablar su idioma, practicar su cultura y su posterior experiencia laboral, a los 16 años, trabajando en la casa de una familia acaudalada de Punta Arenas, fueron los antecedentes que la motivaron a luchar por no permitir que su cultura muera.

Se ha propuesto tener una biblioteca Kawésqar, revivir las rutas que navegaron sus ancestros, esto además de revivir en cuadros pintados por ella las escenas que mantiene vivas en su memoria de sus ancestros. Lo anterior sumado a apoyar siempre a su madre con su tejido de junquillo, canastos que eran usados tradicionalmente en la cultura kawésqar.

“Estamos trabajando bastante para que nuestra cultura no muera, porque ya se está extinguiendo y junto con eso nuestros ancestros”, Celina.

Teaser Cap. 2 - Celina Llan Llán

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